SOÑADO

Millos termina goleando a un pálido Deportivo Cali, un canterano hace un golazo y el remate de un camino empieza a tomar forma y, sobre todo, importancia. Equidad sería el primer escollo y fieles a su estilo y sus mañas históricas iban enredando a Millos, pero el azul apeló a su jerarquía, aquella que algunos nefastos quisieron refundir, y eliminó al equipo asegurador.

América, escuadra que se había salvado de la angustia del descenso, venía con un aire en la camiseta luego de eliminar al equipo que busca votos para Vargas Lleras y los Char, los empresarios que gastaron 10 millones de dólares en el Junior de Barranquilla.

Un golpe que nadie se esperaba, ni el mismo Vargas Lleras. Pero Millonarios, impulsado por esa fe en sí mismo seguía construyendo el camino y les gana a los diablos en Cali, mientras que en Bogotá sella su paso a la final.

Nos esperaba el vecino. Aquel equipo que nos enrostraba sus copas, aquellos que tapaban sus escándalos con dinero, esos que tenían sus directivos en problemas por lavado de activos, aquellos arrogantes cuyos hinchas creían que el fútbol solo existía desde el año 2012.

Pero, el equipo de Miguel Ángel Russo estaba dispuesto a librar esa batalla y reescribir la historia gloriosa. Millonarios no solo ganó la final, los puso en su sitio, les recordó que la lengua es el azote del culo y que se gana en la cancha y no con caravanas de motos al frente del hotel haciendo bulla.

No recuerdo exactamente a quién abracé primero, no recuerdo cuántas llamadas hice, solo sé que estuve arrodillado llorando y dando gracias a Dios por una alegría que no olvidaré hasta el final de mis días. Podrán pasar 50 años, pero esa mancha, querido vecino, jamás la podrás borrar. Y lo sabes porque nos odias más de lo que amas a tu equipo.

Russo llegó a apagar un incendio y ahora es un héroe, batallando en dos frentes nunca se bajó del barco y nos recordó lo bonito que es vivir y lo único que es amar. Es emocionante cuando dice: “Mi Millos”. Lo siente, lo vive y lo ama. Gracias, Cocca, por irte y darle un espacio a Miguel para que escribiera una emocionante historia.

Sigue así, Millonarios. Llegaste a la Superliga y TODOS daban por favorito al equipo verde. Como siempre, contra todos y por todos, apelaste al amor puro de unos jugadores que se están acostumbrando a ganar; recurriendo a la garra dimos una cachetada que tratarán de ocultar con maquillaje, pero que les quedó marcada en el alma. Otra vez pusimos en su sitio a aquellos que se ufanan de la supuesta paz que promueven pero no aplican.

Dos meses increíbles, Millonarios, en los que nos devolviste la esperanza, nos recordaste por qué nos enamoramos de tu historia, en los que la vida nos enseñó por qué somos hinchas azules y, sobre todo, a comprender lo que significa el amor, ese sentimiento que todo lo cura.

Abrazo azul!
Gustavo Caraballo
@padrinogacm

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