A todos los técnicos que han pasado por Millonarios, les he escuchado decir que la camiseta de Millonarios pesa. Todos coinciden que saltar a la cancha del Campín, portando la camiseta embajadora, hace que a algunos les tiemble el corazón y no respondan en la cancha. Si a ese peso le sumamos ponerse la banda de capitán, imagino que es como llevar a cuestas millones de personas. Sin duda Andrés Cadavid estuvo a la altura de esa responsabilidad.

En 2013 su llegada estuvo marcada por la polémica. Sin embargo, nunca se amilano en su intención de cumplir con profesionalidad su rol como defensa central izquierdo. Una tras otra decepción, incluso con algún error suyo, Andrés Cadavid continúo empeñándose en el objetivo que se trazó al llegar a Millonarios: ser campeón.

Todos sentimos agujas en el corazón, cuando habló recién quedamos eliminados ante Nacional en el 2017-1. Siendo superiores, no conseguimos ir a la final y la tristeza y decepción las reflejó el capitán azul. “Que ganas de salir campeón con esta camiseta” expresó. Para este servidor, en ese momento, comenzó el sueño de la estrella 15 a formarse.

Con gol incluido en la final, ese sueño de levantar un título fue una linda realidad: de visitante ante el rival de patio. Para colofón de esa temporada, otra vez de visitante, en la cancha donde conjuró la estrella quince, conseguiría la primera Superliga de Millonarios. Todo ese trabajo tuvo su recompensa, toda esa carga que llevo con paciencia y empeño, fue descargada en la celebración de dos títulos.

Hoy los caminos de Millonarios y Cadavid se separan. Nos quedan sus goles, su entrega, su compromiso, su capacidad de liderar en la cancha. Gracias por esas alegrías, por respetar la camiseta de Millonarios y por serle fiel a esa banda de capitán de Millonarios. Los ídolos son personales, para mí, Andrés Cadavid queda en la historia de Millonarios como ídolo.

¡Gracias Capitán!

@maugor