El barco albiazul

Millonarios sigue líder del campeonato con 19 puntos y, tras ocho fechas jugadas, demuestra porqué ostenta esa posición. Más que una plantilla excepcional, cuenta con marineros que reman de forma dedicada y entusiasmada para navegar hacia el puerto de un nuevo título. Y, para fortuna de los hinchas, el capitán de la nave conoce el mar como un experimentado navegante.

El reciente empate 1-1 contra el Deportivo Cali, que aruñó el punto por la audacia de Camilo Vargas como aquel clásico contra Santa Fe en 2011, no puede desconocer el gran presente del equipo embajador en la actual Liga Águila: 19 puntos de 24 posibles. Una hazaña de semejante calibre solo se puede comparar con el torneo finalización del 2012 cuando el equipo capitalino obtuvo 17 puntos en las ocho primeras jornadas. En palabras más sencillas: ¡estamos ante el mejor inicio de Millonarios por torneos cortos de la historia!

El barco está bien equipado. Las contrataciones fueron pocas, pero el capitán Jorge Luis Pinto tiene un ojo fino y estricto, pues han bastado para suplir las bajas de algunos miembros de la tripulación. Una pisca exacta de experiencia y juventud. Por un lado, la llegada de Juan David Pérez, extremo con recorrido internacional, significó una gran incorporación para llenar el vacío que dejó la pronta partida de Juan Camilo Salazar al fútbol argentino, y los cuatro goles que lleva en este torneo, además de su desborde y velocidad por los costados, son credencial suficiente para hacerse un puesto en la embarcación. Y Luis Payares, central de confianza del capitán Gamero el año pasado con el Tolima, reforzó de gran manera los mecanismos de defensa de la nave azul, que en 2018 eran muy permeables y débiles.

Por otro lado, y ante la sorpresa de muchos, los otros dos hombres que están siendo fundamentales en los remos del equipo llegaron con un perfil de jóvenes marinos: Felipe Jaramillo, proveniente de un Leones descendido, y Álex Rambal, fichaje producto del convenio con el Valledupar F.C de la segunda división, no se intimidaron por ponerse la pesada camiseta de una de las tripulaciones más grandes del país. El primero le brinda un primer pase y una salida limpia con el balón; y el segundo, es ordenado, preciso en la marca e imponente en el juego aéreo. Definitivamente, cuando el año pasado la defensa era el talón de Aquiles del equipo, en esta campaña es un fortín reforzado con las mejores cadenas.

En la otra cara de la moneda están todos aquellos marineros que no habían tenido un buen rendimiento en viajes pasados sobre altamar y que en el actual trayecto recobraron un nivel óptimo: Roberto Ovelar, Santiago Montoya, Jair Palacios y Felipe Banguero son algunos ejemplos de estas características. En la delantera se fue al cañonero principal, Ayron del Valle, y reapareció la figura de Ovelar, quien lleva cuatro goles y hace algunos días acaba de conseguir su primer hat-trick en Colombia. Todo un artillero que hace goles y también los sirve en bandeja como buen camarero para sus compañeros.

Finalmente, Jorge Luis Pinto, el capitán de esta embarcación que va a todo vapor, conoce como pocos las aguas del fútbol colombiano y, además, es un enfermo —en el buen sentido— de la táctica y la estrategia, siendo capaz de potenciar a toda su bancada en cada una de sus funciones. “Seamos realistas, falta mucho”, fue una de las palabras más destacas del estratega colombiano en su última rueda de prensa. Y sí: consagrar un equipo no es como soplar y hacer botellas.

Uno le puede pedir cualquier cosa al equipo, pues no es perfecto y siempre habrá aspectos de la nave por mejorar; pero, independientemente de eso, el barco albiazul que, espero, permanezca humilde, tiene en sus filas integrantes laboriosos que reman con fuerza e ilusión para alcanzar el botín más deseado: una nueva estrella en el fútbol colombiano.

César Alberto Ramírez

@Cramirezr98

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